Hoy el I.N.E. ha publicado el P.I.B. del primer trimestre del 2009 (indicador adelantado), la economía española se contrajo un 4% en tasa interanual y un 0,3% en tasa intertrimestral, mejorando en ambos casos una décima con respecto a las estimaciones del Banco de España. No obstante, este es el quinto trimestre consecutivo en el que el P.I.B. se contrae.
El Banco de España apuntaba a la debilidad del consumo de los hogares, no obstante el consumo privado adolece de fuertes debilidades la reprimen, como la destrucción de empleo y la pérdida del efecto riqueza como consecuencia de la bajada de los precios de la vivienda. Otro efecto a destacar lo tenemos en el aumento en la propensión al ahorro, este ha aumentado a razón de las expectivas de que la economía, todavía esta en recesión y las regresiones en las viejas tendencias economizar culturalmente hablando. Sin embargo, pronto llegará la época de gran consumo del año por excelencia, se esperará mejoras con respecto a las estimaciones oficiales. Esta por ver reformas estructurales del mercado de trabajo recomendadas por las instituciones supranacionales, o como aquellas que se hizo en Alemania como paliativo en plena crisis, ha tenido efectos positivos (reducción de la jornada laboral y prestaciones sociales al mismo tiempo, abaratamiento del coste del despido, incrementos en la productividad por hora trabajada, etc). Pero estas reformas estructurales no serán del todo suficientes si no se ahonda en la principales características que tiene España con respecto al modelo de crecimiento, lo fué la construcción, claramente como fenómeno generalizado y especulativo, con motivo de la crisis, las empresas no competitivas han salido del mercado, la cuestión es que fenómeno especulativo sustituto hará crecer la economía como en tiempos anteriores.
Otra de las principales contribuciones a la recuperación del ciclo es el comercio exterior e intracomunitario, en concreto, al estar España amparada a la Unión Económica y Monetaria, el efecto contagio de los socios comerciales de Francia y Alemania que ya han vuelto al crecimiento, tiene efectos arrastre positivos.